domingo, julio 10, 2016

Jesús Gil Torrado: "Las primeras horas son fundamentales, pero también hay que saber que no por correr muchísimo vamos a hacer mejor las cosas"

Cuando los investigadores se enfrentan a la resolución e un homicidio, tienen en cuenta muchos factores, y cada uno de ellos esencial para que ese crimen tenga una resolución y se detenga al culpable. Lo sabe bien Jesús Gil Torrado, inspector de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional.

- Me gustaría comenzar preguntándole qué es lo esencial, cuáles son los primeros pasos que da la policía ante un homicidio.
- Tenemos que tener en cuenta que las noticias sobre un homicidio, normalmente la policía las sabe o bien por conocimiento directo, porque se lo ha facilitado un vecino, un testigo, alguien que pasa por un lugar y detecta que se ha cometido un homicidio, o bien una investigación. Por ejemplo, más sencillo, sería una desaparición que por el avance en el conocimiento que tenemos en este asunto acabamos pudiendo pensar que se trata de una muerte violenta, y finalmente así lo hayamos confirmado después. Entonces, la casuística es muy variada, pero por dar una respuesta, quizá lo más importante es ante la noticia de un homicidio, primero la actuación tanto de seguridad ciudadana como de policía científica, como policía judicial, y sobre todo, no cometer errores que luego no vayamos a poder recuperar. Cuidar bien el escenario, identificar aquellos testigos o personas que puedan tener información en un primer momento, y luego sobre todo es recopilar la máxima información en un periodo muy breve, y ubicar las personas cercanas a la víctima, para… posiblemente el día de mañana tengamos que volver a tomar declaraciones y no encontrar una contradicción en lo que simplemente es un olvido de información, por si, como ocurre en bastantes casos, alguien del entorno cercano ha tenido participación este hecho. 

- Ante un escenario así, la parte más física nos es más familiar a los que no somos expertos, pero hay otros aspectos esenciales, como determinar el móvil homicida. ¿Por qué es tan importante?
- Nosotros normalmente hablamos de homicidios, de desapariciones es un poquito más complicado, pero podemos meterlo en el mismo grupo. Determinar el móvil nos va a llevar a determinar alguna cirsuntancia de la víctima que pudiera ponerla en un lugar de riesgo, susceptible de sufrir el hecho que luego nos hemos encontrado. El movil nos llevará a pensar qué tipo de autor debemos buscar. Si sabemos que tiene una vía sentimental, pues tenemos que buscar en ese círculo amoroso, más íntimo, si es una cuestión económica, pues con quién podría tener una deuda, con quien tenía negocios, quién ha podido robarle, o simplemente porque el móvil nos orientará a la hora de dar los siguientes pasos en la investigación y poder avanzar en nuestro conocimiento.

- ¿Cómo se determina el móvil de un crimen?
- La duda siempre es ¿Qué hacemos? ¿Planteamos una hipótesis de trabajo? ¿Tenemos un móvil y en base a él desarrollamos una línea de investigación ? ¿o somos cautelosos, tenemos varias líneas de trabajo abiertas y es la investigación la que nos va cerrando las puertas y abriendo otras y en ese camino tenemos que encontrar el móvil? Al final las dos alternativas son ciertas, coexisten a la hora de investigar y quizá tenemos que ayudarnos de una cosa, que se utilizas en muchos campos de la ciencia, que es la navaja de Occam, que te viene a decir que la explicación más sencilla, en igualdad de condiciones, suele ser la correcta. Entonces, no tenemos que buscarle muchas vueltas, sino intentar pensar de una manera lógica y fría, de dónde le puede venir a la persona el riesgo que la ha llevado a una posición de víctima.

- Ante algo tan complejo es fácil cometer errores...
- Sí, evidentemente hay que dar los pasos con celeridad, porque las primeras horas son fundamentales, pero también hay que saber que no por correr muchísimo vamos a hacer mejor las cosas. Desgraciadamente si ha muerto una persona esto ha ocurrido, ya está, y el trabajo de la policía empieza a partir de ese momento. Y cometer un error significará desde alterar el escenario a no identificar bien un testigo, equivocarnos en la línea de trabajo significará que pasado un determinado plazo no vamos a poder requerir información telefónica, eso será irrecuperable, no vamos a poder visionar una cámara de seguridad pasadfas unas semanas, y eso nos perdemos mucha información… entonces ¿qué hay que hacer con los errores? Sobre todo intentar minimizarlos, porque no cometer errores… me imagino que nadie está en disposición de decir que la investigación ha sido perfecta,  y en caso de saber que ha ocurrido un error, minimizarlo.

- ¿Cómo se pueden evitar, cómo afrontáis vuestro día a día para evitar los errores?
- Al final esto es una conjunción entre la formación que se le exige y que nos exigimos nosotros mismos, la experiencia, que como se dice es un grado, someter a juicio crítico los avances que vayamos haciendo no obcecarnos con una línea de trabajo, saber que puede llegar un momento, que pueden pasar un mes, seis meses, dos años, en el que nos demos cuenta que la línea de trabajo no es la adecuada, entonces no persistir en una idea preconcebida, tener la mente abierta y sobre todo, apoyarnos en la experiencia y el trabajo de otros compañeros. En España no existe esa figura del detective que podemos ver en las películas, que una única persona lleva un caso. Aquí esto es un equipo de trabajo, un grupo, incluso una sección completa, que a su vez puede apoyarse en múltiples unidades especialistas. En la policía nacional, hablo desde análisis de la conducta, policía Científica, tratamiento de datos y luego ya tareas más operativas como vigilancia, seguridad ciudadana… tenemos en ese sentido sí que la pluralidad de la institución hace que podamos ayudarnos de muchas herramientas y de muchos especialistas.

- La parte humana es por supuesto muy importante, pero los avances técnicos y en las nuevas tecnologías os habrán facilitado mucho las cosas.
.- Claro, pensando un asunto que hemos revisado de hace 19 años o de hace 12 años, los avances en la técnica pues nos van a permitir desde mejorar el tratamiento de una imagen para recuperar una matrícula de una videograbación que hubiese en un momento dado, someter a nuevos análisis muestras recogidas por Policía Científica que en su momento no pudiesen dar resultado. Entonces, evidentemente la técnica es una de las cosas que nosotros arrimamos hacia nosotros para ayudarnos de sus avances.

domingo, julio 03, 2016

Carlos Segarra, sobre el interrogatorio: "El cine y la televisión sacan mucho de contexto el trabajo policial"

Durante tres días, la Universidad Autónoma de Madrid ha sido testigo de unas jornadas en las que tuvimos la oportunidad de hacer un recorrido por el trabajo del investigador frente a un homicidio. Desde la inspección ocular o el análisis hasta el perfilado criminal. Pero ¿qué ocurre después?
Entrevistamos a Carlos Segarra, subinspector de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional, que nos resolverá dudas. 


- ¿Qué pasa cuando se ha detenido a un sospechoso, cómo resumirías el proceso de interrogatorio?
- Pues lo más importante es saber algo de la persona que tenemos delante, saber lo máximo que podemos de la persona que tenemos delante. ¿Cómo se consigue eso? Pues se consigue a través de toda la información que podamos recabar tanto de fuentes abiertas como propias de los recursos que tiene el Cuerpo Nacional de Policía, como de la propia personalidad del sujeto, la información proveniente de su entorno y de la propia presencia de la persona. 

- Todos sabemos preguntar, todos hemos sacado información a nivel de andar por casa, pero ¿todo el mundo sirve para interrogar?
- No, no todo el mundo, no todos los profesionales de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad valen para interrogar. Es cierto que tienes que tener unas habilidades propias, y otras que se adquieren con el paso del tiempo, y con la experiencia. Pero no todo el mundo sirve para interrogar, es cierto.

- Eso me lleva a la siguiente pregunta ¿Cuáles son las habilidades, cuál la formación específica que se requiere?
- Evidentemente, cuanta mayor formación académica tengas, cuanto más experiencia propia del trabajo día a día, desarrollado durante muchos años en la misma especialidad y el conocimiento legal de las situaciones que se te presentan, ayudan mucho a formar el carácter de un investigador. 

- Voy a hacer una pregunta llena de prejuicios ¿Es mejor interrogar a un hombre o a una mujer?
- Yo no lo plantearía como si es mejor o no. Yo lo plantearía como qué es más difícil. Es más difícil interrogar a una mujer, porque las mujeres tienen mayor inteligencia emocional, se reafirman más en sus posiciones, es más difícil encontrar situaciones por las que quebrar la resistencia, la coraza que presentan en sus convicciones. Es complicado. 

- Creo que casi todo lo que conocemos sobre el interrogatorio los que no somos expertos es por el cine o por las series. No sé si podrías decirnos alguna escena, alguna película donde digas, mira, eso es realmente lo que hace la policía.
- Es cierto que hay alguna serie de televisión, o alguna película, que sí se pueden asemejar un poco al o que es la verdadera labor policial, pero el cine, la televisión, sacan mucho de contexto el trabajo policial. Ahora mismo no sabría decirte una escena concreta que pudiera vincularse a la realidad del trabajo. 

domingo, junio 26, 2016

Doctor Muerte

Harold Frederick Shipman, el Doctor Muerte.
 
Se considera que el mismo año que se licenció, en 1970, comenzó a trabajar y comenzó a matar. Pero sus asesinatos eran silenciosos. La mayoría de sus víctimas eran y siguieron siendo hasta que fue detenido, mujeres mayores de 75 años con graves problemas de salud que eran pacientes suyas.

En 1975 fue detenido por primera vez, pero no fue por estos sucesos, sino por falsificar documentos para obtener Petidina, un narcótico analgésico del que hacía uso propio y al que estaba enganchado.

Fue en 1977 cuando comenzó a trabajar en Hyde, al noroeste de Inglaterra y su carrera criminal cogió fuerza, pero nadie se percató de sus prácticas asesinas hasta que en 1998 la doctora Linda Reynolds empezó a sospechar del alto índice de mortalidad que había en el centro médico, unido al aumento de incineraciones a mujeres mayores que se estaban realizando en el propio hospital, todas ellas pacientes de Shipman. La doctora aseguraba que este médico estaba matando a sus pacientes, aunque aseguro no estar segura de si era negligencia o intencional. No obstante, denunció la situación y la policía comenzó las investigaciones. El caso era muy sospechoso, pero no lograron encontrar pruebas suficientes y abandonaron el caso.

Sin embargo, como suele ocurrir, el Doctor Muerte cometió un error con su última víctima. Hathleen Grundy, anciana de 81 años con buena salud falleció en junio de 1998 en su casa, tras la visita del doctor. La última voluntad de la mujer, según informó su abogado a la hija de la anciana, fue desheredarla, a ella y a sus nietos, y dejarle toda su fortuna, más de 75 millones de pesetas, a Harold Shipman. Pero la supuesta carta de la mujer se había escrito a máquina y su hija estaba segura de que su madre no tenía máquina de escribir ni sabía utilizarla. Por ello, denunció el suceso y la policía, que estaba esperando nuevas pruebas como agua de mayo, reabrió la investigación contra el doctor Muerte. La autopsia de la mujer señaló restos de morfina.  En un registro a la casa del médico, se encontró la máquina de escribir que había sido utilizada para falsificar el documento de la herencia. Tras ello, se exhumaron un total de 12 cadáveres cuya muerte era sospechosa y la cual había sido certificada por Shipman. En todos ellos, se encontraron rastros de morfina en una cantidad suficiente como para provocar una sobredosis. Las investigaciones continuaron, ahora sí, con pruebas más que suficientes, y en 1999 comenzó el juicio por un total de 15 muertes, producidas entre 1995 y 1998.

En 2000, Harold Shipman fue condenado a 15 cadenas perpetuas consecutivas, lo que significaba no salir de la cárcel. La policía, sin embargo, continuó las investigaciones por muertes certificadas por Shipman entre 1975 y 1998 en cuatro centros médicos diferentes.

La realidad es que, durante su carrera, más de 880 pacientes suyos fallecieron, de lo que él mismo certificó 521 muertes, la gran mayoría personas mayores con problemas de salud, lo que hace muy difícil determinar quienes fallecieron realmente por causas naturales y quienes, por la mano del Doctor Muerte.

domingo, junio 12, 2016

Catástrofes naturales

Todos hemos escuchado alguna vez hablar del mito de la Atlántida. Una isla entera engullida por el mar, un acontecimiento del que sólo tenemos constancia por los escritos de Platón en el siglo IV. Aún hoy en día, los expertos debaten si la Atlántida fue real o no. Sea como fuere, hay quien le ha dado una explicación: una erupción volcánica precedida de  un fuerte terremoto que generó varios tsunamis. Esa combinación realmente existió, destruyó la isla de Santorini y arrasó la ciudad de Thera, acabando con la costa y, con ello, con gran parte de la civilización minoica, dejando víctimas a lo largo de todo el territorio, desde Creta hasta Egipto. Realmente existen indicios de todos estos hechos, pero ninguna evidencia real, como es comprensible, puesto que estamos hablando de alrededor de 1500 o .1600 antes de Cristo.

Lo que sí sabemos es que la naturaleza ha hecho estragos en la humanidad desde el comienzo de su historia, y ha dejado huellas imborrables. Repasamos las catástrofes naturales más impactantes:

  1. Todos recordamos el terremoto de Haití, que en 2.010 hizo temblar la tierra a 15 kilómetros de Puerto Príncipe, con una magnitud de 7,2 grados en la escala Richter, cobrándose la vida de 316.000 personas. Es uno de los más recientes pero no el único, ni tampoco el de más intensidad.
  2. En 2007, en Perú, un terremoto de 8 grados aterrorizó a la población durante más de 3 minutos, en los que la tierra no dejó de temblar, causando 595 muertes y 431 mil personas afectadas.  
  3. Uno de los más famosos fue el terremoto de San Francisco, En 1906. Con 8 grados de magnitud se cobró alrededor de 1.500 vidas, aunque la gran mayoría fueron debidas al incendio posterior. Se calcula que el número de fallecidos puede ser del doble, en realidad, porque los barrios donde había inmigrantes ilegales se vieron muy afectados, pero era imposible saber hasta qué punto.
  4. Una magnitud superior tuvo el que ocurrió en Lisboa en 1.755, aunque este último fue mucho más destructivo. El terremoto de 9 grados de magnitud fue seguido de un maremoto y un incendio, que destruyeron casi totalmente Lisboa y afectó a otros lugares de los alrededores. En total, más de 100.000 personas perdieron la vida.
  5.  Si hay un terremoto que haya resultado mortífero por excelencia es el que ocurrió en Shaanxi, en China, en 1556, donde cerca de 830.000 personas perdieron la vida tras un terremoto de magnitud 8. La explicación de tal número de víctimas es que, en aquel momento, la mayor parte de la población vivía en cuevas artificiales excavadas en los acantilados, que fueron destruidas por completo.
  6. El terremoto más potente que se ha registrado en la historia ocurrió en Chile en 1960. Durante 10 eternos minutos, la tierra tembló en la ciudad de Valdiva con una fuerza de 9,5 grados en la escala de Richter, acompañado de Tsunamis que se cobraron 2.000 vidas.
  7. En China en 1931, el Rio Amarillo se cobró cerca de 4 millones de muertes en una inundación.
  8. En nuestro recuerdo está aún el Tsunami que azotó la costa oeste de Sumatra, en Indonesia, en 2004. En realidad no fue uno, sino varios tsunamis provocados por un terremoto que a lo largo de la costa del océano Índico se cobraron 230.000 vidas. Miles de ellas, simplemente, desaparecieron con la ola.
  9. El mayor tsunami del que se tiene constancia, sin embargo, ocurrió en Alaska en 1859, donde un sismo de 8,3 grados en la escala Richter provocó que una montaña entera cayera y, con la fuerza de ambas cosas, se formó lo que se conoce como megatsunami: una ola de 516 metros de altura en Bahía Lituya que avanzó hacia la costa a 200 km/h. Por suerte, toda aquella zona es Reserva Nacional y, por tanto, es una zona deshabitada. Sólo se vieron afectados tres barcos de pescadores que navegaban por la zona, entre los que el agua se cobró dos vidas.
  10. A veces los efectos del poder del planeta en que vivimos son más silenciosos. No es la primera vez que unaola de calor, por ejemplo, se lleva por delante miles de vidas. En Europa en 2003 fallecieron 40.000 personas entre los meses de junio y agosto por la subida drástica de las temperaturas. En España se llegaron a alcanzar los 48 grados en algunas ciudades. El país que se vio más afectado fue Francia, con al menos 15.000 víctimas.
  11. Aún más desoladora fue la ola de calor que llegó hasta Rusia en 2010. En un país donde la temperatura media del año es de 0 grados, y donde el verano, que no dura más de un mes, suele suponer temperaturas de 25 grados o, en casos excepcionales donde el calor ha apretado mucho, ha llegado a 35 grados, un 31 de julio los termómetros marcaron 41 grados. Aquel calor acabó con la vida de 56.000 personas.
  12. En 1815 en Tambora, Indonesia, un volcán lanzó 150 km cúbicos de ceniza que llegaron a caer a 1.300 kilómetros de distancia. La columna de humo, que alcanzó los 44 km de altura fue el inicio del suceso, que acabó con la vida de 10.000 personas de forma directa y otras 82.000 a causa de los daños de produjo.
  13. En 1883 el volcán Krakatoa también resultó devastador en esta zona, y sus efectos llegaron a ser globales. A más de 3.000 km de distancia pudo escucharse una explosión que lanzó cenizas al mismísimo cielo de las ciudades de Europa e incluso a Nueva York. El polvo volcánico subió al a atmósfera y afectó al clima de todo el planeta durante varios años. El estallido, además, provocó varios tsunamis, algunos con olas de hasta 40 metros, matando a más de 36.000 personas.
  14. Más de cien años después, el volcán Nevado del Ruis, en Colombia, concretamente en 1985, tras 69 años de inactividad se cobró 23.000 vidas. 20.000 de ellas murieron en el poblado más cercano, que sólo tenía 29.000 habitantes. 
  15. La anterior es la segunda erupción volcánica más mortífera del siglo XX, superada sólo por el Monte Peleé, en la isla francesa de la Martinica, donde en 1902 el volcán se cobró casi 30.000 vidas, además de los datos en todas las poblaciones cercanas.
  16. En plena Guerra de la Independencia de Estados Unidos en 1780 el huracán San Calixto se cobró 22.000 vidas en una tormenta que azotó la isla de la Martinica y las poblaciones cercanas, y que causó estragos en el mar, donde las flotas británica y francesa se disputaban el área, acompañados por las flotas holandesa y española. Miles de personas perdieron la vida en la batalla pero no por la lucha, sino por el huracán.
  17. En 1839 en India una marejada ciclónica de 14 metros de altura anegó el puerto de Coringa acabando con la vida de 300.000 personas y haciendo naufragar más de 20.000 navíos. La ciudad nunca se reconstruyó por completo.
  18. Ya en el siglo XX ocurrió en la actual Bangladesh, también en India, un ciclón que se llevó la vida de 500.000 personas, constituyendo el registro más mortal que se tiene hasta la fecha de una tormenta.
  19. Más cercano a nosotros en el tiempo está el huracán Katrina, que en 2005 se formó sobre Bahamas y llegó hasta el sur de Florida como un huracán de categoría 1, es decir, moderado, pero que alcanzó la categoría 5 sobre el Golfo de México. Katrina devastó las costas del golfo desde Florida a Texas. En Nueva Orleans se cobró la mayor cantidad de vidas, sumando un total de 2.000 personas.


Agua, fuego, tierra y aire, los elementos que hacen posible la vida en este planeta, a veces solos, a veces combinados, son los mismos que, a veces, poseídos por una fuerza descomunal, nos la arrebatan.

domingo, junio 05, 2016

El periodista y el asesino

Jeffrey MacDonald fue condenado a cadena perpetua por el asesinato de su mujer y sus dos hijas en 1979. Para demostrar su inocencia, contrató a un escritor y periodista, Joe McGinniss, para que contase su historia. Tras cuatro años de trabajo, el libro vio la luz, pero en él se presentaba al preso como un psicópata asesino. Algo bastante lejos de lo que se esperaba.

Jeffrey McDonald denunció entonces al escritor, no por falta de veracidad, curiosamente, sino porincumplimiento de contrato. En ese punto, aJanet Malcom, quien hizo un seguimiento de ese proceso y escribió un libro sobre la historia: El periodista y el Asesino.
parece la periodista

Bienvenidos al metaperiodismo.

El periodista y el asesino, de Janet  Malcom, es un texto que, además de recorrer el proceso de la demanda del preso contra el periodista, es una autocrítica hacia el periodismo que escandalizó a muchos y que hizo asentir con la cabeza a otros mientras pasaban las páginas del relato.

No es la primera vez que ponemos de manifiesto que la criminología y el periodismo han mantenido desde el principio y continúan manteniendo una relación de amor- odio que daría para mucho. Los medios pueden dar visibilidad a un problema social, pero también pueden desarrollar en la ciudadanía una percepción inexacta de la realidad delictiva que provoque miedos e incertidumbres sobre su propia seguridad. Pero, ¿qué ocurre cuando un periodista, que sabe de qué habla, que sabe lo que hace, se olvida de la ética y miente a una persona para sacar la versión que será económicamente más rentable para él? ¿Qué pasa cuando se hace periodismo con fines mercantilistas y no informativos?

Eso es precisamente lo que narra Janet Malcom. Su obra, que originalmente fue publicada por entregas en The New Yorker, se ha convertido en un libro casi obligado para muchos periodistas.

Afirma esta autora que “todo periodista que no sea tan estúpido como para no ver la realidad sabe que lo que hace es moralmente indefendible”. Y es verdad que el periodismo nació de la necesidad del público por conocer algo más de lo que se da siempre oficialmente, de la demanda de un análisis de los hechos a los que un ciudadano medio no puede llegar fácilmente. Ocurrió en las múltiples guerras que ha habido, en las catástrofes naturales que han acaecido, pero ocurre también en las pequeñas cosas, en los casos diarios sobre los que el público quiere conocer un poco más, pero son demasiado complejos y necesitan una explicación. Sin embargo, la excusa de tener que dar a conocer unos hechos no puede ser el escudo para justificar todas y cada una de las acciones de un periodista.

La idea del abogado de Jeffrey MacDonald, tal y como se cuenta en El periodista y el Asesino, es que el libro que han encargado aporte “una considerable porción del dinero necesario para pagar la defensa” del acusado. A partir de ahí, cualquier noción de ética periodística carece de sentido.

La verdad ha de ser la máxima para cualquier periodista, pero ¿habría conseguido McGinniss la verdad diciéndole a MacDonald que lo consideraba un asesino? ¿Habría confiado MacDonald en él? Obviamente no. A nadie le gusta que lo retraten de asesino, ni siquiera siéndolo.  Sin embargo, sus medios son cuestionables, como mínimo, y sobre todo, el error periodísticamente hablando del escritor es que no estaba mirando por la verdad, sino por su propio punto de vista, adaptando los hechos para que encajasen con su opinión.

Quizá en este caso era obvio que MacDonald era culpable pero, ¿qué ocurre si no lo es? Los lectores seguramente creerán lo que lean, no lo cuestionarán porque no es una novela de ficción, y el trabajo de cuestionar lo que se le cuente es del periodista, no del lector.  En parte, se sugiere que como obra literaria, el libro se vale de licencias y que no debe interpretarse de forma literal, ¿pero sabe eso el lector cuando se enfrente a un texto que él supone periodístico?

McDonald cumple aún su cadena perpetua, pero si un día se probase su inocencia y  saliese de la cárcel, podría empezar de cero, pero nunca se quitaría de encima la historia que de él se contó en aquel primer libro: Visión Fatal.