viernes, marzo 21, 2014

Recordando quién es Adolfo Suarez

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Hace siete años publiqué un post en este mismo blog centrado en un hombre al que creo que son pocos los que no admiran en este país. Se trataba de una entrevista a Adolfo Suárez realizada por el diario ABC en 1980, pero que tardó 17 años en publicarse. Entonces, destaqué que Suárez ya era un personaje histórico en vida. 

En sus últimos años, él ya no recordaba quién había sido, pero los demás no podemos olvidarlo. Esta mañana hemos recibido la noticia de la muerte inminente del ex presidente. Pero sus palabras aún pueden enseñarnos mucho en estos tiempos de coyuntura (que, como decía él, le interesaban menos que los principios), y más aún ahora, que se nos va:



23 de septiembre de 2007
Adolfo Suarez en el ABC

"Un político no puede ser un hombre frío. Su primera obligación es no convertirse en un autómata. Tiene que recordar que cada una de sus decisiones afecta a seres humanos. A unos beneficia y a otros perjudica. Y debe recordar siempre a los perjudicados… Gracias a Dios, yo no lo he olvidado nunca. Pero se sufre porque no puedes tomar decisiones satisfactorias a corto plazo para todos los españoles. Aunque esperas que sean positivas en el futuro y asumes el riesgo… Hay personas que no ven a los gobernados uno a uno… Yo los sigo viendo. ¡les veo hasta las caras!"
Lo dijo Adolfo Suárez en 1980, pero ha salido ahora en el ABC. Se trata de una entrevista que le hicieron al que entonces era Presidente de Gobierno, el mismo año que dimitió. Siempre he considerado a Suárez como uno de los mejores políticos que ha tenido este país, y eso que yo no vivía cuando él estaba arriba, pero es un tema que me gusta y sobre el que he leído, no todo, pero sí casi todo.


Otras cosas destacables de la entrevista:


«La prensa persigue intereses concretos, políticos o personales del político que le informa.Defiende las conveniencias de alguien que instrumentaliza a ese periodista. Y los periodistas se han convertido en correas de transmisión de los intereses de grupos determinados.Hay excepciones, desde luego. Pero, por desgracia, esa es la tónica general».

«Otro requisito indispensable en un político es la capacidad para aceptar los hechos tal y como vienen, y saber seguir hacia delante. Nunca puede sentirse deprimido. Tiene que continuar luchando. Confiar en lo que siempre ha defendido y en los objetivos programados a largo plazo... Pasar por encima de las coyunturas. Porque, a veces, las circunstancias pueden desvirtuar el destino histórico de un país. Y es preferible decir sí a la Historia que a la coyuntura. Yo lucho, intento luchar, contra esas coyunturas».


«Tuvimos que aprender que los problemas reales de un país exigen que todos arrimemos el hombro; exigen un altísimo sentido de corresponsabilidad. Y sin embargo, los políticos no transmitimos esa imagen de esfuerzo común... La clase política le estamos dando un espectáculo terrible al pueblo español».


«Se me acusa de ser un hombre ambicioso... ¡Pero ¿es que nadie se ha parado a pensar que ya se han cumplido todas mis ambiciones personales? Todas. No me falta ni una... ¿Y usted cree que el poder, por sí mismo, satisface a quienes lo poseen?»


«... en caso de duda, me incliné siempre por los principios».


17 años han tardado en publicar esta entrevista. En palabras del propio periódico: Quien habla en esta entrevista es un hombre de Estado a ratos amargo, harto de encajar golpes, atacado con una saña desmedida, desengañado con la clase política y duro con la Prensa. Una insoportable tensión política y emocional que vuelca en una conversación sin ataduras. Tanta sinceridad, por lo visto, pareció inconveniente a algunos de sus consejeros, que pidieron que se archivara la entrevista. Pero, cuando se cumple el 75 aniversario del hombre que lideró la transición, creemos que no hay mayor homenaje que la publicación de estas confesiones. El lector va a sentir una cierta nostalgia ante un presidente que asegura no tener «vocación de estar en la historia», pero que levanta el vuelo por encima de sectarismos y políticas chusqueras. Suárez se sitúa en la «Historia», porque, como él mismo dice, no le interesa «la coyuntura», sino los principios. Y sus palabras pueden enseñarnos mucho en estos tiempos de «coyuntura» 

sábado, marzo 08, 2014

¿Feliz Día de la Mujer?

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Hoy es, un año más, 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora.
Disculpadme si os confieso una cosa: preferiría que no me felicitáseis. No entiendo por qué seguimos teniendo la necesidad de celebrar un día así.
Pero quiero explicarme:

Habrá muchos que me digan que la conmemoración de un día como este es necesario para luchar por la igualdad entre hombres y mujeres, para lograr cambiar el chip de la sociedad, para que las condiciones laborales sean las mismas para todos. Y tienen razón en todo.

Hoy en día, seguimos viendo como en la mayoría de los puestos de trabajo, una mujer cobra menos que un hombre por un mismo trabajo (casi 6.000 euros al año menos, según los datos del INE); seguimos viendo aún como hay empresas que prefieren poner en puestos de responsabilidad a un hombre que a una mujer, sin tener en cuenta sus capacidades; y cada día se nos hiela la sangre con nuevos casos de violencia de género en una especia de lucha de algunos por hacer ver que son superiores a las mujeres en algo, aunque no sabemos bien en qué (¡62 millones de mujeres en la Unión Europea!).

Esas cosas no pueden estar pasándonos en pleno siglo XXI, pero sí, aún siguen habiendo personas que creen que las capacidades de hombres y mujeres no son las mismas, y aún tenemos que seguir demostrando las mujeres que sí lo son, en circunstancias en las que a un hombre se le suponen.

Pero la situación nos ha llevado al extremo contrario también. Para empezar, tengo la sensación de que las denuncias por publicidad sexista proliferan por doquier, que nos escandalizamos por todo, y sí, hay anuncios que son tela marinera (permitidme la expresión coloquial para evitar los insultos), pero sigo pensando que en algunos casos nos escandalizamos demasiado.

Voy a poner un ejemplo con un videoclip que personalmente me encanta:


Es Take That, cantando "How deep is your love". Una letra romántica mientras una rubia los maltrata "sutilmente" sin ningún tipo de problema. ¿Alguien ve esto sexista? Alguno habrá, pero la mayoría no lo ve. ¿Por qué? Porque damos por hecho que es un videoclip, que es ficción, y que cuenta una historia, que no es real. Porque nadie considera que pueda pasar. Pero ¿qué pasaría si fuese al revés? ¿Si Take That estuviese compuesto por mujeres, todas ellas monísimas y atadas a sillas cantando acompasádamente mientras un tipo con unos cuantos años de gimnasio a sus espaldas hiciese lo que hace la buena señora de este vídeo? Hubiesen saltado las alarmas, sin duda. Cientos de voces se habrían levantado para decir que eso es una brutalidad, que es sexista, machista y que hay que retirarlo. ¿Por qué? ¿Porque muestra la inferioridad de la mujer? Pues creo que no. Creo que en cualquier caso mostraría la inferioridad de cuatro mujeres específicas atadicas a sillas. Igual que muestra la debilidad de cuatro hombres específicos en este videoclip. Absolutamente igual. ¿O es que no somos iguales para todo?

Creo que hay cosas que no podemos ver como sexistas porque significa que sigue habiendo estereotipos sobre las mujeres. Creo que, muchas veces, vemos machistas ciertas cosas porque creemos que al revés no podría darse.

Por ello, en el día de hoy quiero lanzar varios mensajes:


  • Primero, a vosotras, que pensáis como yo que ya está bien de tanta victimización social, que si somos iguales, somos iguales para todo y se acabó. No necesitamos palitos en la espalda para sentirnos realizadas. Ya me apaño yo, gracias. 
  • Segundo, a vosotras, que aún tenéis miedo, que creéis que verdad que puede haber algo de razón en eso de que a las mujeres nos cuesta más, por diferentes motivos, sea porque os maltratan, porque os han tratado siempre como si realmente fueseis inferiores, o porque os lo han metido en la cabeza. Dad un puñetazo en la mesa y levantaos. Decid basta ya y caminad hacia adelante con la cabeza muy alta, que aquí cada uno vale por sus capacidades, no por su color de pelo. No sé si me explico. 
  • Tercero, a todos aquellos hombres que se han puesto a nuestro lado. No delante, ni detrás. Al lado. A todos aquellos que no necesitan tratarnos como princesas porque creen en nuestra propia valía. A los que nos ayudan y aceptan nuestra ayuda. A todos ellos, gracias. Gracias por hacer que esta sociedad avance, por contribuir a que todos seamos personas. 
  • Cuarto, a todos aquellos que siguen pensando que la mujer no debe estar a la misma altura: a los hombres que maltratan física o psicológicamente y a las mujeres que se empeñan en mantener ese estereotipo. A todos ellos, en igualdad además, sólo me apetece decirles una barbaridad. Sin embargo, y porque mi madre me enseñó a ser educada, sólo les diré que no nos hacen falta para nada, y que me da mucha lástima, porque esa ansiedad por demostrar que los hombres son superiores hará que nunca puedan ser felices. 


Para finalizar, y a pesar de todo, quiero agradecer a los que me han felicitado en el día de hoy , porque significa que piensan en mí y en el papel de las mujeres en nuestra sociedad. Pero me mantengo en lo que he dicho al principio, ahora que me he explicado: preferiría que no me felicitáseis, porque significaría que hemos logrado que todos seamos personas sin clichés por ser hombre o mujer, y significaría que no necesitamos ya un día como este. 

Feliz día a todas. 

sábado, febrero 22, 2014

Allá, al fondo del abismo

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#microrrelato...
... o no.


Se encendió la luz, pero no veía nada. Miró al vacío. Parece que era lo único que quedaba. O todo lo que tenía.
 No encontró nada, pero no porque no estuviera. Simplemente era incapaz de ver qué había allá abajo.

Se preguntó qué había pasado, por qué le afectaba tanto esa mirada por la noche, en la oscuridad.
Se preguntó porqué buscaba un guiño entre la multitud, si sólo formaba parte de una vida paralela, allá por donde andan los sueños.
Se preguntó por qué se colaba en sus pesadillas, por qué escuchaba su risa, si nunca lo había visto, si nunca lo había oído. Cómo podía saber quién era al cerrar los ojos.

Acostumbrado a tenerlo todo, el fondo del abismo parecía muy lejano para ir a por algo que no sabía si realmente existía.

Al escoger, por fin, un camino diferente para intentar bajar, un estallido de luz y ruido le hizo comprender que a veces se está despierto cuando se duerme, y se sueña con los ojos abiertos. Y no siempre elegimos los sueños.

A veces ellos nos persiguen.

Y aprendió que, igual que nunca puedes darte por vencido, nunca puedes confiar en el destino.


sábado, noviembre 16, 2013

Nuevos sueños

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Era el sueño. 
El que se había roto al despertar. 
Y al pisar, descalza, sobre el suelo, sintió sus cristales en la piel, 
dejando cicatrices difíciles de curar.

Era el tiempo, el que había sido viento en la ventana, 
y al cerrarla, 
resulto que ya se había colado y no podía hacer nada para librarse de el.

Una vez allí, 

donde no hay manera de librarse del reloj, que sigue sumando horas, 
es hora de cumplir nuevos sueños. 

Despiertos, para que no se rompan más. 


@Kehyna

domingo, octubre 06, 2013

Trocitos de historia

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Seamos sinceros. Nunca se me ha dado bien la historia y no se si como causa o como consecuencia, pero tampoco es que me guste demasiado.  

Sin embargo, hoy quiero hablar de algo que ya es histórico y que hoy me he encontrado en un borrador de artículo para un periódico que quedó en el cajón hace años y que nunca terminé. Resumiré, lo prometo. 

Empezaré diciendo que sin duda alguna, el documento más original que he tenido la oportunidad de tener entre mis manos, ha sido una cartilla militar de 1945, que refleja el seguimiento que se le hacía a un recluta desde que hacía el servicio militar, de tres años de duración, hasta que finalizaban los quince años que debía permanecer en reserva a partir de esa fecha.

Este documento no es sólo, a mi modo de ver, un texto que despierte la curiosidad, sino que es una puerta a un trozo de historia que se comprenderá perfectamente si se profundiza un poco en los episodios que esconde. De la misma manera, este trozo de papel enseña que la historia no está escrita sólo por reyes o grandes personajes cuyos nombres perduran en los libros, sino que ha estado apoyada en mucha gente anónima que, seguramente, ni siquiera pensó en ese momento que estaba formando parte de la historia. E incluso, después, nadie los recuerda dándoles demasiada importancia por considerar sus actos algo común en esa época de la historia.

Personalmente, creo que este simple hallazgo es sólo una mínima parte de esa historia, pero ayuda a comprender como debía vivir cualquier hombre de esa época, que pasaba dieciocho años al servicio de la comandancia militar, y que no solo participaba en las acciones militares más comunes, sino que podía verse implicado en una guerra en cualquier momento. En la actualidad, algo así nos parecería algo ilógico, a no ser que el soldado haya decidido por propia voluntad serlo. La única diferencia es que antes, esos dieciocho años que nos parecen ahora un tiempo excesivo para un servicio obligatorio, eran algo normal, y no mucha gente se planteaba, siquiera, la posibilidad de no hacerlo.

Lo que quiero decir con esto es que cuando hablamos de historia, todos pensamos en biografías de grandes personalidades, edificios emblemáticos, pactos entre estados, o en definitiva, "grandes" cosas, pero la historia está compuesta de muchos trocitos.

Así que lo que hagáis ahora, un día será historia. Y llevad cuidado, puede dejar huella.