domingo, mayo 29, 2005

Una historia para todos


Un buen día te levantas temprano y repasas los sueños que guardas en el cajón para comprobar que no te falta ninguno. Pero el destino es así de caprichoso y descubres que tu sueño más preciado ya no está allí donde lo dejaste.
Nervioso, sales a la calle a buscarlo y lo encuentras hecho pedazos, muy lejos de tí. No trates de buscarle una explicación, no la tiene. Incluso aquellos que creen tener una respuesta para lo que ha pasado no dirán más que palabras vanas, excusas para sentirse un poco menos culpables. Pero la culpabilidad no importa, por que nadie te devolverá ya ese sueño.
Quizá el único culpable seas tú, por esconder los sueños en un lugar que no es seguro, de donde pueden escapar, y al alcance de gente que puede romperlos con facilidad. Pero la vida es así, está llena de sueños frágiles que podemos perder en cualquier momento, o que simplemente, pueden marcharse sin avisar. O quizá sí avisaron, pero estábamos tan cegados soñando, que no quisimos verlo...
Cuanto más ansiamos conseguir algo, más nos cuesta aceptar luego que es "solo" un sueño; más nos duele desprendernos de ello. Sólo queda una cosa positiva de eso, si es que puede considerarse así: que nunca más volverás a llorar por conseguirlo.
No es mi historia, es la historia de cualquier persona que se levante una mañana, creyendo que sus sueños están a salvo...
"En momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento"
(Albert Einstein)

3 comentarios:

  1. Anónimo6:22 p. m.

    ERES UNA GRAN ESCRITORA...¿DÓNDE LLEGARÁS? Será digno de ver. Sigue así

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  2. Anónimo12:51 a. m.

    Toda palabra que se diga, queda pequeña, esta escritora lo escribe todo en mayusculas

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  3. Es que para conseguir los sueños no basta con soñar y esconderlos en una caja

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A ver qué me dices, eh? ¡Todo tuyo!